Si, es innegable que el malo de la película, la oveja descarriada, el indomable… atrae. Quizás sea porque deja al descubierto ese lado oscuro que seduce a casi todos, aun cuando no nos percatamos. Pero hay que ver que atracción y selección no siempre van de la mano, así que bien puede gustarnos ese chico desatinado, puede incluso movernos las hormonas, pero aun así tener el buen tino –y el buen seso– de elegir al bueno y dulce que nada tiene de despreciable tampoco.
Yo, que soy tan ambigua en prácticamente todo, también lo soy en esto: me gustan los hombres con cierta dosis de atrevimiento y seguridad, que sepa tomar las riendas y jugar duro a la vida y la seducción, con su pose de malo, pero igual de interesante se me hace el chico tímido, el que no se hace notar, el que esconde la magia en el silencio, el que quizás no es el centro de la fiesta pero cuando habla descubres todo un universo interesantísimo.
Pienso que lo importante es ser uno mismo, siempre habrá quien descubra la magia que llevas dentro